1.- Háblanos de tu último/s libros. ¿Qué ha supuesto para ti? ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirlo?
Mi último libro publicado es A cocó, un libro infantil de nanas y poemas que dedico a mi nieto Pedro Argeo, que nació y vive en la isla de La Palma, y en el que recojo esas canciones de cuna que le cantaba para que se durmiese, para que se fuera “a cocó” como dicen allí cuando mandan a los niños a la cama. Es un libro con unas bonitas ilustraciones alusivas a ese entorno, a ese paraíso que es la isla de La Palma. Las ilustraciones se quedan en la familia, puesto que son de mi sobrina Elena Sainz. A cocó fue un libro muy rápido porque son pequeños poemas y canciones que están en mí día a día fruto de la relación con mi único nieto. Y las ilustraciones le surgieron a Elena a partir de la lectura de los poemas.
Y mi último libro finalizado y sin publicar es una novela, algo negra, social y triste, al tratar el tema de la soledad y la vulnerabilidad de los ancianos. He decidido probar suerte enviándola a un concurso y por eso, de momento, quiero guardar en secreto el título. Esta obra es la que más me ha costado sacar adelante de todo lo que he escrito hasta ahora, el tema me podía y a veces lo he pasado francamente mal. Es lo que tiene convivir con los personajes y ser consciente de que no puedes hacer nada por cambiar su existencia. La novela llevaba años en mi cabeza dando una y mil vueltas al cómo afrontarla, luego, por lo menos, han sido tres años de escribir y sobre todo de releer y corregir a pesar de que es una novela corta.
2.- ¿Cuál es el género literario con el que más te identificas? ¿Por qué?
Me encanta el relato corto, pero también la novela, el teatro y la poesía. Y me siento igual de cómoda en cualquiera de ellos, es cuestión de tomar las riendas y evitar que los caballos se desboquen, y tirar millas.
3.- ¿Crees que se cuestiona lo suficiente el canon literario existente actual?
Qué difícil, pero quiero ser sincera y… Por suerte hay mucho material, por suerte la escritura también se ha democratizado y todo el mundo, además de pintar, cantar y bailar, escribe, pero… Con todos mis respetos y sin querer ofender a nadie: NO TODO VALE. Muchas somos las llamadas, pero… pocas las elegidas. Hace falta más crítica literaria de calidad, al margen de intereses económicos, redes sociales y amiguismos. La literatura tiene que brillar con luz propia para traspasar el umbral del tiempo, y en la actualidad hay mucho barullo, mucho baratillo que no vale ni el papel que gasta.
4.- ¿Cuáles son tus referencias literarias? ¿Y de escritoras?
Me encantan los clásicos, Cervantes, Shakespeare, Quevedo, Garcilaso… y me gusta Poe, Maupassant, Chejov, Galdós, Juan Rulfo, Scott Fitzgerald, Chaves Nogales, Lobo Antunes, Coetzee…
Y de escritoras: Katherine Mansfiel, Silvina Ocampo, Flannery O’Connor, Carson Mc Cullers, Irene Némirovsky, Clarice Lispector, Margaret Atwood, Alice Munro, Lucía Berlín, Maggie O’Farrell, Olga Tokarczuk, Han Kang…
5.- ¿Cuál es el libro que te hubiese gustado escribir?
Qué difícil, porque no tengo más pretensión que seguir disfrutando de lo que escribo, y cuando algo me llega mucho, no lo envidio, lo admiro y lo hago mío. Escribir el Quijote es lo más, pero también Romeo y Julieta, o La Celestina, o La montaña mágica, o Alicia en el país de las maravillas.
6.- ¿Cómo relacionas la lectura con la escritura?
Leer es imprescindible, junto con la vida conforman los nutrientes que nos alimentan para enfrentarnos a la hoja en blanco.
7.- ¿Nos recomiendas alguna de tus lecturas recientes?
Tierra de empusas, de Olga Tokarczuk , y Actos humanos, de Han Kang
8.– ¿Qué crees que podemos hacer las escritoras para obtener más visibilidad en escuelas, universidades, congresos…?
No ser tímidas como yo. Hacerse oír, en todos los ámbitos, pero ante todo ser críticas entre nosotras para ayudarnos a mejorar y hacer valer la calidad literaria frente al “todo vale”.
9.- ¿Qué estabas leyendo mientras escribías este libro o prefieres centrarte en la escritura para que nada te influya?
Es muy interesante esta pegunta, porque si bien, puedo estar leyendo cualquier cosa mientras escribo, también es verdad que, si estoy en vena de no parar de escribir, me sobra todo más allá del reto de la hoja en blanco, aunque esto puede llegar a ser malo y enfermizo, y es bueno parar y adentrarte en otras voces diferentes a esas que te tienen atrapada a todas horas.
10.- Describe cómo es tu “habitación propia”, ese lugar o lugares donde sueles escribir.
Yo diría que la llevo puesta, porque hasta en el metro o el bus me sigo montando movidas de historias y de estructuras posibles. No obstante, ahora que soy mayor y el tiempo me pertenece, también me he ganado ese espacio sagrado de mi habitación propia, no la habitación propia de esas escritoras burguesas que tienen todo, o casi todo a su alcance (una suerte la suya) si no la habitación de una curranta que al fin, después de mucha vida laboral, ha logrado el sueño de poder escribir lo que quiera y cuando quiera, y firmarlo y asumirlo como quien soy, una de tantas escritoras desconocidas a quien escribir le da vida y ganas de seguir haciéndolo: MARÍA CRUZ VILAR RUIZ.






















