1.- Háblanos de tu último libro. ¿Qué ha supuesto para ti? ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirlo?
Querría en primer lugar agradecer a la Asociación la generosa labor que desarrolla en favor de la cultura y de la literatura, así como que me haga hueco en su espacio. Es para mí un lujo.
Dicho esto, y entrando ya en a responder la pregunta, diré que la novela que acabo de presentar, Bajo la hojarasca, publicada por Octubre Negro Ediciones, aunque es la segunda que publico (en 2023 publiqué Los vínculos invisibles, Círculo Rojo Editorial), en realidad es la primera que escribí, lo que ha incrementado, si cabe, mi satisfacción porque haya visto la luz.
Aunque es un proyecto que inicié hace bastantes años, no fue hasta el pasado verano de 2025 que se me ocurrió presentar el manuscrito al Premio Literario Sed de Mal que organiza la referida Octubre Negro Ediciones. No quedé finalista, pero el jurado del certamen aconsejó su publicación a la editorial y esta, a la que creo que hay que poner en valor por la apuesta que, al menos en mi caso, ha hecho por un escritor no mediático, me propuso sacarla adelante, lo que hoy es ya una realidad.
Estas circunstancias representan para mí, como autor, una gran ilusión y un paso importante en mi vocación literaria.
2.- ¿Cuál es el género literario con el que más te identificas? ¿Por qué?
Debería empezar por decir que no creo mucho en los géneros literarios. Leo y escribo de todo. Mi relación con la literatura, como lector y como escritor, es muy orgánica, muy visceral, de modo que carece de etiquetas o límites. Aunque, lógicamente, frecuento más lo que más me gusta, leo y escribo lo que me sale y lo que siento en cada momento, así que no podría decir con qué género literario me identifico más.
Bajo la hojarasca es una novela que se puede integrar dentro del género policíaco, aunque a mí me gusta aclarar que en realidad cuenta la historia de unos personajes, que, por reconocibles, están fuera de la ortodoxia de dicho género, a los que he enfrentado a situaciones complejas en las que, en efecto, el lector encontrará misterios, intrigas y giros argumentales propios de un thriller, pero con un tratamiento alejado en buena medida de los cánones de la novela negra.
3.- ¿Crees que se cuestiona lo suficiente el canon literario existente actual?
Creo que no, pese a que algunas voces sí empiezan a hacerlo. Sin ir más lejos, mi admirada Rosa Montero, por ejemplo, reivindica con su obra ese cuestionamiento del canon. Tan pronto escribe un ensayo, al que introduce elementos de ficción, como escribe narrativa más convencional o historias como las de la serie de Bruna Husky, que se tocan con el thriller de acción y la ciencia ficción.
No obstante, creo que solo autores muy consagrados, y con esa capacidad (que tampoco todo el mundo la tiene), escriben lo que quieren sin temor a la crítica si se deciden por un texto de géneros más o menos respetados.
Sin embargo, me parece que se trata de excepciones que confirman la regla de que el canon no se cuestiona suficientemente en general.
4.- ¿Cuáles son tus referencias literarias? ¿Y de escritoras?
Sinceramente, y no es inmodestia, no tengo la sensación de escribir con referencias. Es seguro que aquello que admiro tendrá una influencia en mi obra, pero no es algo consciente. Dicho esto, creo que Almudena Grandes es imprescindible, pero no ya entre las escritoras, sino entre estas y los escritores. Como ya he dicho, también soy un entusiasta de Rosa Montero, de Luis Landero, de Juan José Millás, entre muchos y muchas otras, y, remontándonos un tiempo atrás, creo que Mary Shelley no puede desbordar más talento.
5.- ¿Cuál es el libro que te hubiese gustado escribir?
El que nunca escribiré…
No obstante, por no dejar de contestar, diré que un libro que me impresionó y me impresiona, porque creo que explora la esencia del ser humano con una maestría envidiable, es Atlas de geografía humana, de Almudena Grandes. La Regenta, de Leopoldo Alas también me parece una obra maestra que no me habría importado nada haber escrito. ¡Lástima que no llegara a tiempo!
6.- ¿Cómo relacionas la lectura con la escritura?
Como las dos caras de la misma moneda. Creo que leer y escribir son las dos partes del acto de comunicación en el que consiste la literatura. No me convencen los autores (alguno afamado ha habido, incluso) que defienden que no escriben con la vocación de ser leídos. El que escribe, como el que habla, tiene el propósito de que llegue su mensaje, lo que, aparte de lógico, pues en otro caso carecería de sentido, me parece legítimo cuando, como ocurre en la literatura, el emisor pretende, además de comunicar algo, hacerlo dotando al mensaje de un código sonoro, fluido, bello, en el que la forma es tan determinante como el contenido.
7.- ¿Nos recomiendas alguna de tus lecturas recientes?
Hace poco recuperé de la estantería y, por tanto, del olvido, La campana de cristal, de Sylvia Plath. La leí por primera vez hace unos años y, gracias al podcast Esta noche libro que presentan Javier Ambrossi y Alana S. Portero, entre otros, decidí releerla y, francamente, me gustó aún más. Creo que es una lectura muy interesante en la que, de forma visionaria, se abordan problemas que hoy están muy de actualidad.
8.- ¿Qué crees que podemos hacer las escritoras para obtener más visibilidad en escuelas, universidades, congresos…?
Creo que todo el mundo, cualquiera que sea su género, debemos ejercer un activismo cultural en favor de que las escritoras tengan el hueco que su talento merece, porque es inasumible que lo tengan más difícil, pero no solo por ellas, que también, sino porque el resto no nos lo podemos permitir (y a los hechos me remito: no hay más que ver cómo está la situación actual en el planeta).
9.- ¿Qué estabas leyendo mientras escribías este libro o prefieres centrarte en la escritura para que nada te influya?
La escritura de Bajo la hojarasca se ha prolongado a lo largo de mucho tiempo, de modo que no puedo concretar qué libros he leído durante los años que he estado enredado en ella. No obstante, no dejo de leer mientras estoy en proceso de escritura. En general, no me interfiere con lo que escribo y, aunque no es deliberado por mi parte, no suele tener que ver con aquello en lo que estoy trabajando.
10.- Describe cómo es tu “habitación propia”, ese lugar o lugares donde sueles escribir.
Es verdad que necesito silencio para trabajar, aunque también lo es que, una vez alcanzo cierto grado de concentración, es difícil que el entorno me distraiga. No soy mucho más exigente, por lo demás, y puedo escribir sobre una mesa plegable que improviso en cualquier rincón del verano, o en el secreter de un hotel o en el escritorio de mi despacho. La clave está en alcanzar la claridad de lo que quiero escribir. Si logro eso, el entorno pasa a ser más secundario.






















